Control de factores de riesgo


La prevención del ictus en muchos casos radica en intentar eliminar de la vida cotidiana ciertos factores de riesgo modificables:

  • Tabaquismo: es imprescindible dejar de fumar para disminuir el riesgo de enfermedad cerebrovascular, evitando también ser fumador pasivo.
  • Consumo excesivo de alcohol: más de un millón de los ictus producidos cada año se asocian al abuso del alcohol, por lo que es necesario modificar este factor de riesgo.
  • Hipertensión arterial no controlada: es la principal amenaza para la aparición de ictus, ya que se asocia aproximadamente al 50% de los ataques cerebrales, por ello, su control es fundamental.
  • Dieta inadecuada: casi la cuarta parte de estos ataques se relacionan con una dieta desequilibrada, y especialmente con un bajo consumo de frutas y verduras, de las que se deben comer al menos cinco raciones al día.
  • Diabetes: los pacientes diabéticos tienen un mayor riesgo de ictus cuando sus controles no son los adecuados. Asegúrate de seguir correctamente el tratamiento y las indicaciones médicas, llevando un estilo de vida saludable que reduzca las probabilidades de sufrir un ictus.
  • Colesterol elevado: la hipercolesterolemia juega un papel decisivo en la formación de los trombos en las arterias cerebrales y, de hecho, más de uno de cada cuatro episodios de ictus se asocian a elevados niveles de colesterol LDL (el ‘malo’). Por lo tanto, la prescripción de estatinas para su control es una medida necesaria en aquellas personas que no puedan mantener unos niveles aceptables únicamente cuidando la dieta.
  • Obesidad: aproximadamente uno de cada cinco ictus se relacionan con la obesidad. Para determinar si hay un exceso de peso se puede dividir:

; Debe ser <0,9 en hombres y <0,85 en mujeres

  • Sedentarismo: la falta de actividad física aumenta 1/3 el riesgo de ictus, mientras que la actividad física moderada al menos 5 veces a la semana, lo disminuye.
  • Algunas cardiopatías: como arritmias o infartos de miocardio, pueden enviar coágulos de sangre a las arterias del cerebro, taponándolas (ictus isquémico por embolia). La fibrilación auricular es la arritmia más común en el ictus cardioembólico. En estos casos es necesario usar fármacos anticoagulantes como el sintrom (u otros).
  • Bajos niveles de educación e ingresos: en varios países también se ha observado que se producen más ataques cerebrales en las personas con un bajo nivel educativo y pocos recursos económicos.

Para más información:

https://www.webconsultas.com/ictus/prevencion-de-ictus-590